La industria de la moda enfrenta una presión cada vez mayor para abordar su impacto ambiental. Se estima que un camión de basura lleno de textiles se desecha cada segundo y las emisiones superan las del transporte marítimo y la aviación internacionales combinados, por lo que se necesitan con urgencia alternativas sostenibles. Ahora, la startup Rubi Labs es pionera en un método revolucionario: fabricar materiales para prendas de vestir directamente a partir de dióxido de carbono capturado.
El problema de la producción tradicional de celulosa
Actualmente, la mayor parte de la celulosa (el ingrediente clave en tejidos como el lyocell y la viscosa) proviene de los árboles. Esta dependencia de la silvicultura contribuye a la deforestación, incluida la destrucción de bosques tropicales vírgenes. Los esfuerzos de reciclaje existentes abordan los residuos, pero no resuelven el problema fundamental del abastecimiento de materias primas.
El enfoque de Rubi pasa por alto los métodos tradicionales al “llevar la maquinaria de la biología fuera de la célula”, como explica la cofundadora Neeka Mashouf. En lugar de depender de plantas o combustibles fósiles, utilizan enzimas para convertir el CO₂ en celulosa utilizable. Este método ofrece una vía potencialmente negativa en carbono para la producción textil.
Cómo funciona: enzimas y eficiencia impulsada por la IA
Rubi no utiliza bacterias genéticamente modificadas ni catalizadores químicos, a diferencia de algunos competidores. Su sistema emplea una “cascada” de enzimas naturales. Esto es importante porque la industria de las enzimas ya existe a gran escala y se utiliza en todo, desde el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa hasta el tratamiento de aguas residuales.
La startup ha optimizado aún más estas enzimas utilizando inteligencia artificial y aprendizaje automático, aumentando su eficiencia y estabilidad. En sus reactores, se introduce CO₂ en una solución acuosa y, en cuestión de minutos, precipita celulosa visible. El diseño modular (los reactores caben dentro de contenedores de envío) sugiere escalabilidad.
Financiamiento y validación de la industria
Rubi obtuvo recientemente 7,5 millones de dólares en financiación, liderada por AP Ventures y FH One Investments, con la participación de H&M Group, Patagonia y Walmart. La compañía ya ha conseguido más de 60 millones de dólares en acuerdos de compra no vinculantes, lo que indica un fuerte interés de la industria. Las pruebas piloto con las principales marcas confirman la viabilidad del material.
Más allá de los textiles: una plataforma para materiales sostenibles
Rubi no limita su enfoque a la indumentaria. La tecnología subyacente tiene el potencial de producir celulosa para una amplia gama de industrias. Como afirma Mashouf, se trata de “una plataforma para fabricar todos los productos químicos y materiales importantes en toda la economía a bajo costo”.
Al capturar y utilizar directamente el CO₂, Rubi ofrece una solución convincente para reducir la huella de carbono de la industria de la moda. Su proceso basado en enzimas promete una alternativa escalable y potencialmente negativa en carbono a la producción tradicional de celulosa, lo que la posiciona como un actor clave en el futuro de los materiales sostenibles.






























