Las recientes elecciones parlamentarias en Hungría han dado lugar a un cambio político sísmico. El partido Tisza de Peter Magyar obtuvo una mayoría de dos tercios, consiguiendo 138 de los 199 escaños y poniendo fin al reinado de 16 años de Viktor Orbán. Si bien los observadores internacionales se centraron principalmente en la amenaza de interferencia extranjera, una mirada más cercana a la campaña revela un campo de batalla de desinformación mucho más complejo (y nacional).
El motor interno de la desinformación
Contrariamente a la narrativa común de que los actores extranjeros impulsan la interferencia electoral, los analistas sugieren que la gran mayoría de la desinformación en Hungría fue de cosecha propia. Szilárd Teczár, de la organización de verificación de datos Lakmusz, estima que al menos el 90% de la desinformación se originó en Hungría.
El partido oficialista Fidesz no actuó solo; operó a través de un sofisticado ecosistema de influencia, que incluía:
– Medios de comunicación controlados que se hacían eco de las narrativas del gobierno.
– Organizaciones proxy como el Movimiento de Resistencia Nacional.
– Redes de influencers, en particular Megafon, que amplificaba mensajes específicos en las redes sociales.
Pasando de la propaganda a la “prueba fabricada”
Una tendencia significativa en esta elección fue el paso de la mera propaganda a la fabricación activa de “hechos”. Los investigadores observaron que el bando gobernante utilizó tácticas cada vez más agresivas para socavar a la oposición.
Un ejemplo notable involucró la creación de una plataforma partidaria forjada para el partido Tisza. Este documento falso, que incluía propuestas absurdas como gravar a las mascotas, se filtró a los medios de comunicación para presentar a la oposición como económicamente imprudente. Los expertos sugieren que esta escalada se produjo porque el partido gobernante percibió una amenaza genuina a su poder, lo que los llevó a “crear sus propios hechos sobre el terreno” para mantener el control.
La conexión rusa: un alcance limitado
Si bien hubo operaciones de influencia vinculadas al Kremlin, su impacto parece haber sido más localizado de lo que muchos temían. Los actores rusos emplearon un “libro de jugadas clásico” de interferencia, que incluye:
- La Operación Matryoshka: Este grupo se especializaba en noticias de estilo deepfake, como un video fabricado supuestamente por Le Monde que afirmaba que un artista ucraniano estaba envenenando perros húngaros.
- Tormenta 1516: Este actor se centró en difundir artículos incendiarios, como afirmaciones falsas de que los oponentes de Orbán habían insultado a Donald Trump o acusando a los líderes de Tisza de querer arrastrar a Hungría al conflicto de Ucrania.
Sin embargo, gran parte de esta actividad rusa estaba desalineada con el panorama local. Muchas de estas campañas se llevaron a cabo en inglés y se alojaron en X (anteriormente Twitter), una plataforma que tiene menos peso en el discurso político húngaro que Facebook.
Eludir las restricciones digitales
El panorama de las campañas políticas cambió significativamente debido a las nuevas restricciones publicitarias impuestas por Meta y Google. Para eludir las prohibiciones de publicidad política directa, los actores progubernamentales recurrieron a estrategias digitales más encubiertas:
1. El auge de la influencia “privada”
En lugar de anuncios tradicionales, Fidesz utilizó grupos privados de Facebook solo por invitación como “Fighters Club” y “Digital Civic Circles”. Estos grupos funcionaban como centros de comando digitales, donde se animaba a los seguidores a dar me gusta, compartir y comentar publicaciones específicas para aumentar artificialmente su alcance y evitar los filtros algorítmicos.
2. La utilización de la IA como arma
La Inteligencia Artificial se convirtió en una herramienta principal para ambos lados del pasillo:
– Campaña negativa: Los actores progubernamentales utilizaron videos generados por inteligencia artificial para representar a los políticos de Tisza con uniformes militares, intentando avivar los temores de que la oposición enviaría a jóvenes húngaros a la guerra.
– Creación de mitos: Por el contrario, el partido Tisza utilizó IA para crear una imagen específica, como generar fotografías de la “Persona del año de TIME” para que Peter Magyar construyera una narrativa de un líder que desafía el poder establecido.
Debido a que muchos de estos videos generados por IA e interacciones de grupos privados no son rastreados por herramientas oficiales como la Meta Ad Library, sigue siendo difícil para los investigadores monitorearlos y analizarlos en tiempo real.
Conclusión
Las elecciones húngaras demuestran que la desinformación moderna ya no se trata sólo de difundir mentiras; se trata de fabricar realidades enteras a través de documentos falsificados, imágenes generadas por IA y ecosistemas digitales cerrados. Si bien la interferencia extranjera sigue siendo motivo de preocupación, la amenaza más potente a la integridad democrática parece ser el uso interno de tácticas digitales sofisticadas e imposibles de rastrear.






























