Se insta a la Comisión Europea a priorizar la transparencia sobre la velocidad en las actualizaciones de la regulación

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La Comisión Europea concluyó recientemente una consulta pública sobre su marco para una mejor regulación, con un mensaje claro que surgió de los participantes: la velocidad no debe venir a expensas de la transparencia. La mayoría de los encuestados (en representación de la industria, los consumidores, el sector público y los defensores de la transparencia) enfatizaron la importancia de mantener los mecanismos de consulta y las evaluaciones de impacto existentes. Esta retroalimentación se produce en un momento en que la Comisión pretende acelerar los procesos de toma de decisiones, lo que genera preocupaciones de que la prisa pueda socavar la rendición de cuentas.

Lagunas jurídicas y conveniencia política

Una cuestión clave es la capacidad actual de solicitar exenciones del marco de mejora de la legislación. La Comisión permite exenciones por “imperativos políticos”, plazos o razones de seguridad, una práctica que, según los críticos, fomenta la búsqueda de lagunas jurídicas. Desde 2021, el número de exenciones concedidas sigue sin revelarse, a pesar de los llamamientos a la transparencia. Esta falta de claridad alimenta la desconfianza, ya que casi cualquier iniciativa puede enmarcarse como una emergencia que justifica eludir los procedimientos estándar.

La ausencia de datos sobre las solicitudes de exención es problemática porque oculta si las regulaciones se están acelerando en función de una necesidad genuina o de una conveniencia política.

Consultas sesgadas y acceso desigual

Las preocupaciones también se extienden a la estructura de las consultas públicas mismas. Algunas consultas, como la de la Ley de Equidad Digital, han sido criticadas por formular las preguntas de una manera que favorece ciertos puntos de vista y limita las opciones para argumentos opuestos. Esto crea un campo de juego desigual donde las voces disidentes quedan marginadas. Para abordar esto, la Comisión debería aplicar estándares metodológicos más rigurosos, asegurando que todas las perspectivas tengan las mismas oportunidades de articularse plenamente.

Comentarios retrasados y falta de claridad

Actualmente, las partes interesadas suelen esperar meses para recibir resúmenes de los resultados de las consultas, que pueden ser subjetivos. La Comisión debería aprovechar la IA para proporcionar información más rápida y basada en estadísticas, incluidos desgloses de opiniones y posiciones organizativas. Además, las sinopsis de cómo se utilizaron (o rechazaron) los aportes de las partes interesadas deben entregarse automáticamente a todos los participantes, con explicaciones claras y formatos más breves y legibles.

Ampliar la transparencia más allá de “expresar tu opinión”

Las directrices para una mejor regulación ya recomiendan publicar resúmenes de las consultas en el portal “Have Your Say”. Sin embargo, la Comisión debería ir más allá y exigir la publicación de resúmenes fácticos de todas las actividades de consulta, incluidas las actas de las reuniones de las partes interesadas y los informes de consultas específicas. La transparencia debe ser un principio fundamental, no sólo una “buena práctica”, para evitar que las decisiones se tomen a puerta cerrada y erosionen la confianza pública en las instituciones de la UE.

En conclusión, la Comisión Europea enfrenta una elección crucial: priorizar la velocidad a riesgo de socavar la transparencia y la rendición de cuentas, o garantizar que las regulaciones se desarrollen con un diálogo abierto, una justificación clara y pleno acceso público. Mantener la confianza en las instituciones de la UE depende de elegir estas últimas.