Jony Ive, el célebre diseñador detrás del icónico iPhone y iPod de Apple, se encuentra con importantes obstáculos técnicos en su último proyecto con OpenAI. La colaboración tiene como objetivo crear un dispositivo de IA compacto y sin pantalla que responda a entradas de voz y visuales, pero escalar la tecnología presenta grandes desafíos.
Limitaciones informáticas y necesidades de infraestructura
OpenAI actualmente carece de la infraestructura de gigantes tecnológicos como Amazon y Google para soportar de manera confiable incluso funciones básicas de IA, como lo demuestra la presión sobre los recursos informáticos para los usuarios de ChatGPT. Un dispositivo de IA dedicado exige sustancialmente más potencia de procesamiento, razón por la cual OpenAI anunció recientemente una asociación multimillonaria con AMD para ampliar las capacidades de su centro de datos. El director ejecutivo, Sam Altman, reconoció abiertamente la necesidad de “mucha más computación” para ofrecer un producto viable.
Sintonización para la interacción natural
Otra cuestión clave es crear una IA que interactúe de forma natural sin ser demasiado intrusiva ni servil. El dispositivo lucha con los límites de la conversación, lo que refleja una debilidad conocida en la tendencia de ChatGPT a prolongar las interacciones innecesariamente o estar de acuerdo excesivamente con las declaraciones de los usuarios. El equipo de desarrollo está trabajando activamente para perfeccionar el comportamiento de la IA para lograr interacciones más equilibradas.
Un mercado abarrotado
Esta empresa ingresa a un panorama competitivo donde los intentos anteriores de dispositivos de IA independientes han tenido un rendimiento inferior. Tanto el Rabbit R1 como el Humane AI Pin del año pasado no lograron ganar terreno, a pesar de que el R1 recibió una importante actualización de software el mes pasado. Mientras tanto, Meta ha tenido éxito con sus gafas Ray-Ban impulsadas por inteligencia artificial, y sus ventas se triplicaron el año pasado.
Potencial de crecimiento del mercado
A pesar de estos reveses iniciales, el mercado de la IA portátil está preparado para un crecimiento explosivo. Una investigación de Grand View Research proyecta que el sector alcanzará los 165 mil millones de dólares para 2030, lo que sugiere un potencial significativo a largo plazo para los dispositivos que puedan integrar eficazmente la IA en la vida cotidiana.
Los desafíos que enfrenta el proyecto de Ive resaltan la dificultad de traducir los conceptos de IA en hardware fluido y fácil de usar, pero también enfatizan la creciente demanda de IA más allá de los teléfonos inteligentes y las computadoras.






























