IA en el trabajo: jornadas más largas, menor calidad y una carga creciente

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La prisa por integrar la inteligencia artificial en los lugares de trabajo puede resultar contraproducente. Un nuevo estudio de la Universidad de California, Berkeley, publicado en Harvard Business Review, revela que si bien la IA inicialmente aumenta la productividad, en última instancia conduce a jornadas laborales más largas, un menor equilibrio entre el trabajo y la vida personal y, sorprendentemente, resultados de menor calidad.

El aumento inicial, seguido del agotamiento

Los investigadores rastrearon a aproximadamente 200 empleados de una empresa de tecnología durante ocho meses, observando su comportamiento con suscripciones de inteligencia artificial a nivel empresarial. Los hallazgos son contundentes: los empleados que adoptaron la IA trabajaron más rápido y asumieron tareas adicionales. Sin embargo, este “aumento de la productividad” tuvo un costo. Sin darse cuenta, los trabajadores se sobrecargaron al asumir responsabilidades que antes habrían sido delegadas o evitadas por completo.

El problema central es que las herramientas actuales de IA no son un atajo; son una extensión del trabajo. Los no desarrolladores ahora tienen los medios para “vibrar el código” de los proyectos, pero esta capacidad no elimina la carga de trabajo subyacente: simplemente la cambia. Los empleados terminaron con más cosas entre manos, luchando por mantener el equilibrio.

El problema del “workslop” y los rendimientos decrecientes

Los resultados de la IA rara vez llegan pulidos. Un estudio independiente de 2025 destacó un problema creciente: los empleados pasan horas cada semana corrigiendo “trabajos descuidados”: contenido generado por IA de baja calidad y plagado de errores producido por ellos mismos y sus colegas. El propio informe empresarial de OpenAI de 2025 mostró sólo un modesto ahorro de tiempo, con un promedio de entre 40 y 60 minutos por semana, incluso entre los usuarios habituales de IA.

Esto significa que las ganancias de eficiencia prometidas a menudo se ven compensadas por la necesidad de una revisión y corrección humana exhaustiva. La conveniencia del acceso permanente a la IA exacerba aún más el problema. Los empleados realizan consultas durante los descansos o fuera del horario laboral, difuminando la línea entre el trabajo y el tiempo personal.

Intensificar el trabajo, no reducirlo

El estudio de Berkeley concluye que es más probable que la IA intensifique el trabajo en lugar de aliviarlo. La disponibilidad constante de IA crea la expectativa de resultados más rápidos, incluso cuando las cargas cognitivas siguen siendo altas. Tener un “socio digital” no reduce la tensión mental; simplemente agrega otra capa de presión.

Prevención del agotamiento de la IA: un cambio cultural

Para evitar estos obstáculos, los investigadores Aruna Ranganathan y Xingqi Maggie Ye sugieren que las empresas deben priorizar la conexión humana, centrarse en la calidad sobre la velocidad e implementar un “tiempo de concentración” dedicado libre de interrupciones de la IA. El uso intencional de la IA, tanto dentro como fuera del trabajo, es fundamental para evitar el uso indebido y garantizar ganancias significativas de productividad. El verdadero desafío no es la herramienta en sí; se trata de cómo se integra en la cultura del lugar de trabajo.

El estudio sugiere que la IA en el lugar de trabajo es menos una revolución y más una evolución. Si no se maneja con cuidado, podría crear un futuro en el que los trabajadores simplemente estén más ocupados, no en mejor situación.