El jet supersónico X-59 de la NASA acorta el segundo vuelo de prueba

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El avión supersónico experimental X-59 de la NASA aterrizó prematuramente el viernes 20 de marzo, después de que una luz de advertencia en la cabina provocara un regreso anticipado a la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California. El vuelo, que duró sólo nueve minutos, se interrumpió a pesar de los planes iniciales para una prueba de una hora de duración. La directora del proyecto, Cathy Bahm, confirmó que el incidente fue independiente de una luz de precaución anterior observada durante el despegue.

El propósito del X-59: redefinir el vuelo supersónico

Este avión experimental es fundamental para los esfuerzos de la NASA por remodelar los viajes supersónicos comerciales. Las regulaciones actuales prohíben los vuelos supersónicos de rutina sobre tierra debido a los disruptivos estallidos sónicos producidos por los aviones tradicionales. El X-59, construido en colaboración con Lockheed Martin, tiene como objetivo demostrar que se pueden lograr vuelos supersónicos con un ruido significativamente reducido: un simple “golpe” en lugar de un estallido ensordecedor. Si tiene éxito, esto podría conducir al levantamiento de las actuales restricciones de vuelo.

El impacto potencial es significativo: un vuelo de Nueva York a Los Ángeles, que actualmente dura entre 5 y 6 horas, podría reducirse a menos de tres horas a velocidades de alrededor de 925 mph.

Por qué se esperan ediciones tempranas

Bob Pearce, jefe de investigación aeronáutica de la NASA, destacó que es normal encontrar problemas durante la fase de prueba de un avión experimental. “Construir algo que nunca antes existió significa que vas a encontrar problemas”, afirmó.

El diseño exclusivo del X-59, incluida su nariz alargada, tiene como objetivo difundir las ondas de presión que provocan los estallidos sónicos. En lugar de una única onda de choque, el avión pretende producir una serie de pulsos más pequeños, haciendo que el sonido sea mucho menos perturbador en tierra. Los vuelos de prueba iniciales permanecieron intencionadamente subsónicos para centrarse en las comprobaciones del sistema.

Una nueva forma de volar: sin ventana frontal

El X-59 también presenta un diseño de cabina poco convencional. La nariz larga, crucial para mitigar los estallidos sónicos, elimina la posibilidad de un parabrisas tradicional. En cambio, los pilotos dependen de una pantalla de alta definición que combina imágenes de cámaras externas. El piloto de pruebas Less, que voló el X-59 por primera vez durante esta misión, informó que el sistema se manejó sin problemas, incluso superando la visibilidad tradicional en ciertas condiciones, como la luz solar directa.

Mirando hacia el futuro

La NASA planea realizar más de 100 vuelos de prueba adicionales, aumentando gradualmente la velocidad y la altitud antes de realizar demostraciones controladas de “golpes” sobre áreas pobladas. El objetivo final es recopilar datos que convenzan a los reguladores de reconsiderar las actuales restricciones a los vuelos supersónicos, lo que podría marcar el comienzo de una nueva era de viajes aéreos comerciales más rápidos y silenciosos.