Las empresas ya no se limitan a mirar mapas. Están utilizando tecnologías de seguimiento de ubicación para gestionar inventarios y flotas de vehículos con una precisión que ahorra mucho dinero. La lógica es sencilla. Si sabe exactamente dónde está cada pieza del inventario, controlará mejor la cadena de suministro. Dejas de perder activos en tránsito. Pero el seguimiento no es una solución única para todos. Los minoristas enfrentan un desafío enorme cuando necesitan controlar sus existencias en todo un estado o país. También se enfrentan a un desafío diferente y más complicado dentro de un almacén o una sola tienda.
Seguimiento GPS de área amplia
Cuando necesita rastrear flotas de vehículos en un país o en el mundo, el GPS es la opción obvia. Funciona en áreas grandes donde la línea de visión no es un problema. Cada vehículo necesita tener instalado un receptor GPS. A medida que el camión se mueve, los satélites fijan su posición. Un operador puede obtener esos datos de ubicación en cualquier momento.
El truco es la señal. El GPS tiene problemas en áreas más pequeñas. Falla en el interior. Las paredes bloquean la señal del espacio. Entonces, si bien es excelente para la logística de larga distancia, es inútil para encontrar una caja específica en el estante cuatro.
Seguimiento de área local e interior
Considere un almacén. O un hospital. El GPS no es adecuado aquí. La precisión es demasiado vaga. En un hospital, estás rastreando equipos médicos. Sillas de ruedas. Camillas. Incluso los pacientes. Depender de datos satelitales para estos activos no es práctico. No es rentable. La precisión simplemente no está ahí.
Para estos ámbitos más pequeños, las organizaciones cambian de táctica. Una red de etiquetas y lectores RFID (identificación por radiofrecuencia) se convierte en el estándar. Las LAN inalámbricas también intervienen para llenar ese vacío. Así es como funciona. Cada activo recibe una etiqueta RFID. Los lectores están ubicados en puntos estratégicos de todo el edificio. Pueden leer esas etiquetas en pulgadas.
“Un trabajador de un hospital podría encontrar la habitación exacta en la que se encuentra una silla de ruedas y los minoristas podrían localizar un artículo en cualquier estante”.
Este nivel de granularidad cambia las operaciones. Un minorista sabe en qué estante se encuentra el artículo. Un hospital sabe en qué habitación se encuentra la máquina de soporte vital.
Aplicaciones del mundo real
Esto no es sólo teórico. Los parques de atracciones ya utilizan esta tecnología para rastrear a los niños. Los niños usan pulseras con etiquetas RFID integradas. Hay receptores colocados alrededor del parque para monitorear esas etiquetas. Legoland en Dinamarca tiene un sistema que va un paso más allá. Vincula el número de identificación de la etiqueta directamente al teléfono móvil de los padres. Los padres reciben alertas. Saben dónde están sus hijos.
El seguimiento de la ubicación hace más que solo ayudar a las organizaciones a encontrar sus propios elementos. También ayuda a los minoristas y especialistas en marketing a identificarlo. Utilizan estos datos para dirigirse a mercados clave. Los proveedores de servicios inalámbricos ya están implementando la tecnología para servicios basados en la ubicación.





























